Blasfemmes: las madres del Bera Bera que cambiaron el bar por el campo de rugby
Febrero de 2024. Bar de Puio. Varias madres esperan a que termine el entrenamiento de sus hijos e hijas. Una de ellas, Brenda, llega de trabajar, se apoya en la barra y lanza casi sin pensarlo una pregunta que cambiaría muchas cosas: «¿Os apetecería jugar al rugby?» Así nacieron las Blasfemmes.
De la barra del bar al campo
Hubo risas. Hubo miradas de «¿estás hablando en serio?». Pero también hubo algo más: curiosidad. La mayoría solo conocía el rugby por ver a sus hijos o hermanos. Algunas no habían jugado nunca a un deporte de equipo. Las reglas eran un misterio.
En mayo de 2024, después de muchos mensajes para cuadrar horarios imposibles, siete mujeres se juntaron por primera vez en el campo. Brenda ni siquiera pudo entrenar ese día por trabajo, llegó solo al tercer tiempo. Pero estaban emocionadas. Se notaba que había nacido algo.
El origen de un nombre
El nombre llegó casi solo. Blas y Mikel, dos delanteros veteranos y aitas del club, se ofrecieron a entrenarlas desde el principio. El juego de palabras con ‘Blas’ encajó perfectamente: Blasfemmes, mezclando provocación, feminidad y humor.
Lo más difícil no fue aprender a pasar el balón hacia atrás ni colocarse en defensa. Fue la conciliación. Trabajo, familia, horarios imposibles. Pero lo que enganchó fue la energía del grupo. Poco a poco se hicieron camisetas, se sumaron jugadoras con experiencia, y dejaron de ser un experimento para convertirse en equipo.
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- >Nacieron en febrero de 2024 en el bar de Puio (San Sebastián)
>Empezaron siendo 7 mujeres. Hoy son casi 20
>Entrenan en el Bera Bera Rugby Taldea
>Su nombre homenajea a Blas y Mikel, los veteranos que las entrenaron
>Compiten y juegan encuentros con otros equipos
Más que deporte: un espacio propio
Los entrenamientos tienen algo terapéutico. Se empieza con ejercicios dinámicos, se ríe mucho y al final llega uno de sus momentos favoritos: la «agarrata». Una especie de juego en el que no se placa, pero en lugar de tocar a la rival para frenar la jugada hay que agarrarla. Más contacto, más intensidad, sin el impacto del placaje. «La disfrutamos como niñas», reconoce Brenda.
«Las Blasfemmes somos todo», dice Brenda sin dudar. «Somos equipo, somos amigas y, sobre todo, somos un espacio propio. Nuestro momento.»
Y lanza un mensaje que resume el espíritu del grupo: «Nunca es tarde. Tengas la edad que tengas, lo único que necesitas son ganas.»
Fuentes: Bera Bera Rugby Taldea / Noticias de Gipuzkoa / Diario Vasco
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